Lección 1. EL SUELO: CONCEPTO Y FORMACION

 

4.2 Procesos básicos

Desde un punto de vista global en el esquema anterior de la formación del suelo se pueden definir tres acciones generales (figura 1):

aporte, alteración y pérdidas del material geológico.

aporte, alteración y pérdidas del material biológico.

reorganización de ambos materiales por mezcla, agregación, translocación y diferenciación.

Es decir, que los complejos procesos de transformación de un suelo se reducen a: adiciones, transformaciones, transferencias y pérdidas de materiales. Los cuales básicamente se reducen a sólo tres procesos: meteorización física, alteración química y translocación de sustancias. Estos procesos afectan tanto a la fase mineral como a la fase orgánica del suelo y constituyen lo que tradicionalmente se denomina como los procesos básicos o generales en la formación del suelo ya que actuan siempre en la formación de todos los suelos.

 

4.2.1 Fragmentación o meteorización física del material geológico.

Por la fragmentación o desagregación física del material geológico original las rocas y los minerales se fracturan y se fragmentan en trozos más pequeños sin que cambie su composición química.

La actuación del proceso de fragmentación o desagregación se puede poner de manifiesto directamente en el perfil del suelo, simplemente observando como en la base de los perfiles se presentan las rocas fragmentadas en numerosos bloques de diverso tamaño.

También se demuestra claramente la actuación de este proceso observando el suelo en el microscopio, los fragmentos de rocas se encuentran en el suelo, como ya hemos visto, intensamente fracturados.

Esta fragmentación se origina por numerosas causas:

Insolación. Las radiaciones solares calientan de un modo desigual a las rocas, y el material soporta intensas presiones debidas a la dilatación diferencial.

Debido a la baja conductividad térmica de las rocas, los cambios de temperatura se transmiten lentamente dentro de las rocas por lo que cada capa soporta una temperatura diferente (la superficie se calienta más que las capas interiores y además se enfría más rápidamente con los cambios nocturnos, sus oscilaciones de temperatura diurnas y estacionales son mas intensas).

Además cada mineral se calienta de distinta manera dependiendo de su coeficiente de absorción y de su coloración (los minerales oscuros se calentaran en mayor medida que los de colores claros) y se dilata de manera diferente (en función de la temperatura alcanzada y de su coeficiente de dilatación). Todo ello crea fuertes presiones diferenciales.

Congelación. El agua penetra en los poros y al congelarse aumenta de volumen y fragmenta a las rocas encajantes (crioclastia) y este efecto es aún más intenso que el anterior. Como el paso de agua a hielo implica un aumento de volumen del 10% este efecto ejerce unas fuertes presiones que fracturan fácilmente las rocas. Los minerales con exfoliaciones marcadas, como las micas, piroxenos, anfíboles y feldespatos, son muy afectados por este proceso.

              

Efecto de descarga. Las rocas se han formado normalmente en el interior de la Tierra bajo intensa presión, por el peso de los paquetes situados encima el material se encuentra comprimido y cuando afloran a la superficie, al perderse la presión, expande y se fractura.

 

La separación en delgadas capas concéntricas que muestra este bolo de granito en una cantera es una clara manifestación del desarrollo de este proceso.

 

Esta misteriosa bola gigante que se encuentra en los bosques de Bonia también muestra la separación en finas capas concéntricas.

Dilatación/contracción. Los cambios de humedad producen cambios de volumen que fracturan las rocas (además cada mineral presenta diferente coeficiente de dilatación frente a la humectación).

 

Cristalización. A partir de la solución del suelo se forman cristales en los poros de las rocas y al aumentar de volumen presionan las paredes llegando a romper las rocas. Este proceso actúa preferentemente en climas de cierta aridez, en ellos el agua de lluvia queda retenida en la disolución del suelo y al concentrarse esta disolución al evaporarse el agua o por absorción por las plantas precipitan las sales disueltas.

Hidratación. La formación de hidratos a partir de sales anhídricas conlleva un aumento de volumen que se traduce en presiones que fracturan el material encajante. Este es el caso frecuente de la formación de yeso (CaSO4.H2O) a partir de anhidrita (CaSO4) en los climas más o menos áridos.

Acción biótica. Las raíces de las plantas invaden las grietas de las rocas y al crecer llegan a fracturar al material encajante. Este efecto puede observarse frecuentemente en la aceras de cualquier ciudad.

Si se está receptivo, en cualquier momento de la vida cotidiana puede surgir una imagen que sirva para aclarar un concepto edafológico. Caso 1. Meteorización biótica.

      

La agresividad de la vegetación en climas tropicales es tal que, en determinadas circunstancias, constituye un impactante reclamo turístico como es el caso de estos templos de Camboya que en un determinado momento de la historia del país quedaron abandonados y fueron invadidos por la selva.

 

Abrasión. En los climas áridos, carentes de vegetación, el viento también es un factor de meteorización física.

 

La meteorización física es, previsiblemente, menos importante en los climas húmedos y subhúmedos tropicales en los que predominará la meteorización química.

 

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